Un fantasma recorre la autopista
Imagina que vas por la autopista. Hay tráfico denso pero fluye. De pronto, frenazo. El tráfico llega a pararse. En unos instantes vuelve a arrancar y la cosa fluye de nuevo. Respiras aliviado porque creías que echabas la mañana allí. Llegas a coger buena velocidad de nuevo y de repente a frenar otra vez. Tiene que haber habido un accidente o algo así, piensas. Instantes después vuelve a fluir el tráfico y ni rastro de qué pudo haber causado la situación.
Resulta que los atascos no siempre se producen porque un accidente o una obra reduzcan la sección de la autopista. A veces la magia está en el aire y por la acción agregada de cada pequeña decisión individual de los conductores el atasco surge. Un fantasma que recorre la autopista: el fantasma del atasco.
Pulsa sobre un coche para obligarle a dar un frenazo.
Este es el modelo de tráfico que Kai Nagel y Michael Schreckenberg formularon en 1992 en «A cellular automaton model for freeway traffic».